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sábado, 4 de febrero de 2017

Antiguo Banco Vitalicio

















En Alcalá, 21 con fachada a calle Virgen de los Peligros.

Arquitecto: Lluís Bonet.

Fecha de construcción: 1933-36.

Edificio en esquina que Lluís Bonet resuelve combinando la solución de rascacielos escalonado y un contundente carácter monumentalista, buscando representatividad urbana.
No fue la única obra que este arquitecto catalán (titulado en 1918 en la Escuela de Arquitectura de Barcelona) realizó para el Banco Vitalicio: a partir de 1930 el banco se convirtió en su mejor cliente, encargándole una serie de edificios: la sede de la entidad en Valencia, la de Tarragona, la de Barcelona y esta de Madrid.
Pero sin duda la obra más interesante que realiza para ellos es el pabellón para la Exposición Internacional de Barcelona, con un diseño caprichoso y exótico, una especie de pagoda tiki con decoración tropical y una aguja central rematada por una estrella.



















El pabellón del Banco Vitalicio en la Expo de Barcelona.

martes, 24 de enero de 2017

Piscina Stella

















La entrada está en el nº 231 de la calle de Arturo Soria, situándose el recinto, definido por ese aire de club náutico de secano, en una suave ladera sobre la M.30.

Su arquitecto fue Fermín Moscoso del Prado, según proyecto con fecha de 1945.
La construcción finalizó en 1947. En 1952 se realizó una ampliación de la terraza a cargo de los arquitectos José Antonio Corrales y Luis Gutiérrez Soto, añadiendo la magnífica pérgola y un muro calado con un bonito diseño geométrico.

Es curioso que Luis G. Soto interviniera en este edificio, que tanto debe en lo formal a su piscina La Isla y que se relaciona también con otras obras parecidas realizadas en los años 30 en Madrid, como el complejo recreativo Playa de Madrid, de Manuel Muñoz Monasterio.

En este artículo publicado en 2010 en El País se relata con jugoso detalle lo que la piscina Stella, influida quizá por su diseño, significó para la ciudad.

Cerrada desde hace años, su futuro se presenta incierto aunque en principio esté protegida.
Es uno de los edificios históricos mejor conservados de la Ciudad Lineal y, desaparecida la piscina La Isla (que se planteó reconstruir para el proyecto Madrid Río pero que finalmente se desestimó), queda hoy como el máximo exponente de la corriente de arquitectura naval que floreció en los años 1930.

lunes, 9 de enero de 2017

Centro de Salud Reina Victoria




















Antigua Clínica del Trabajo, dependiente de la Cruz Roja.
En Reina Victoria, 21.
Arquitecto: José Marañón Gómez-Acebo.
Fecha de construcción: en algún momento entre la construcción del Dispensario (1924-28) y la escuela de enfermería de la Cruz Roja (1934-35), en la misma avenida.
En la década de 1950 sufrió una reforma a cargo del arquitecto Eduardo Garay.

Edificio asistencial resuelto sobre un solar en esquina, que se acentúa mediante un mirador curvo.
El edificio muestra un cuidado diseño en los detalles y elementos decorativos, de características art decó y pre-racionalistas.
Su planta se desarrolla en forma de V, condicionada por el encuentro entre la avenida de la Reina Victoria y la calle de Pablo Iglesias, dejando un pequeño patio interior entre las dos alas.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Sidi Ifni, la olvidada ciudad colonial art decó.


Sidi Ifni es una población pequeña al sudoeste de Marruecos, 180 kilómetros al sur de Agadir. Es un caso muy peculiar e interesante y que conviene rescatar del olvido. Se trata de una ciudad de nueva planta que surgió de la nada junto a la playa y que llegó a ser la capital de la provincia española número 51, el territorio de Ifni, una porción andorrana de terreno en la costa atlántica de Marruecos.


Fue la incorporación más tardía a los últimos jirones del imperio español, y la más breve también: apenas estuvimos allí 35 años, e incluso nos costó una guerra silenciada, una guerra sobre la que hemos corrido otro tupido velo pero en la que hubo cientos de víctimas, actuaron Gila y Carmen Sevilla para entretener a las tropas y donde recibió su bautismo de fuego la brigada paracaidista.


El monumento al coronel Capaz, centrando el conjunto de la plaza de España.

El territorio de Sidi Ifni le había sido reconocido a España por el sultán de Marruecos en el Tratado de Wad-Ras del 26 de abril de 1860, aunque no mostráramos interés por ocuparlo durante mucho tiempo. 
Ante esta desidia, nuestro país se vio presionado durante años por Francia, la otra potencia europea con fuertes intereses en la zona, para que tomara posesión formal del territorio y estableciera allí una administración colonial.

Vista de Sidi Ifni en los años 1950.

Ayuntamiento.

Calle de Sidi Ifni. Al fondo, el Ayuntamiento.

Por fin, el 6 de abril de 1934, el coronel Capaz desembarca en la playa de lo que hoy es la ciudad de Sidi Ifni y reclama el territorio en nombre del gobierno de la República Española. 
Hasta ese momento, allí solo existía un aduar, un campamento de beduinos formado por tiendas. 
A raíz del desembarco español, la población experimentó un crecimiento espectacular: en solo 3 años, se pasó de un campamento provisional a la construcción de 600 edificios. 
En torno a la plaza de España, núcleo central de la nueva población, se erigen el ayuntamiento, la jefatura de policía, el palacio del gobierno, la iglesia y la mezquita, un hotel, el edificio de correos y el de juzgados, grupos escolares, un club deportivo y los cuarteles de tiradores de Ifni, entre otros. En el corazón de la ciudad, en los jardines de la plaza de España, se levanta el monumento a Capaz.


Arriba, distintas vistas del antiguo palacio de gobierno o del gobernador. Abajo, su aspecto en la actualidad, convertido en palacio del rey de Marruecos.


Fundada en 1934, para 1940 la estructura urbana de Sidi Ifni estaba ya muy avanzada en sus calles, bulevares, plazas y edificios principales. Ofrecía ya un trazado consolidado y todas las dotaciones necesarias, siguiendo el estilo arquitectónico de la época. 
En Sidi Ifni se reconocen tanto las líneas navales y aerodinámicas como un estilo más decorativo con sus inevitables zigzags y que aquí se inspira en la arquitectura de la tribu local, los Susi’a.

Antigua postal en la que, en el sentido de las agujas del reloj, se aprecian vistas del monumento a Capaz, la avenida de las Islas Canarias, la plaza de España (con el Ayuntamiento y el palacio del gobernador) y el cuartel de tiradores de Ifni.

En primer plano, el edificio de juzgados y la jefatura de policía.

El instituto de enseñanza media.
La oficina de correos, a la derecha.
Antiguo cine Avenida.

La silueta inconfundible del restaurante El Barco.

Los arquitectos españoles reinterpretan la arquitectura de la zona en edificios como el cuartel de tiradores de Ifni, la mezquita mayor o la factoría pesquera de la sociedad canaria S.A.H.A.R.A. -alabada en su momento como ‘centro de expansión colonial y establecimiento modelo’-. 
Todos ellos lucían la traza sobria de la arquitectura Susi, tradicional del área, con un tratamiento estilizado y geométrico típico del art decó.


El hospital de Sidi Ifni en los años 30.

La escuela para niñas.

El faro del puerto.

Entrada al parque de la ciudad.

En 1969 se pone fin a nuestra presencia en Sidi Ifni, entregándose el territorio al actual reino de Marruecos
Ese mismo año se desmantela el monumento al coronel Capaz, en el centro de la plaza de España. 


Desmontando el monumento al coronel Capaz en 1969.


A partir de entonces -y dentro de una política consciente de borrar toda huella española-, algunos de los edificios levantados en época colonial han cambiado su uso: la iglesia de la Santa Cruz es hoy el Palacio de Justicia, mientras que el antiguo Palacio de Gobierno es hoy Palacio Real, uno de los muchos que el rey de Marruecos posee a lo largo y ancho de su territorio. 


Vista de la plaza de España con la iglesia de Santa Cruz de Mar Pequeña a la derecha.

La iglesia de Santa Cruz de Mar Pequeña, templo católico de la colonia española.



Boda militar en la iglesia en los años 1940. El flamante matrimonio desfila bajo un pasillo de sables después de salir por la puerta poligonal segmentada en planos que pone el toque cubista.


La mezquita construida por los españoles o Mezquita Nueva en una foto de finales de los años 30.

Poco queda pues de aquel enclave colonial que fue también, sin pretenderlo, pequeño tesoro arquitectónico.
Pero vale la pena recordar que en su día, y durante más de treinta años, Sidi Ifni fue nuestra Asmara en el continente africano.




Arriba, imágenes de Sidi Ifni en 2005, incluyendo -sobre estas líneas- el antiguo edificio del consulado español.